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Síntomas de un Nivel Alto de Azúcar en Sangre: Causas, Síntomas y Tratamiento

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Síntomas de un Nivel Alto de Azúcar en Sangre: Causas, Síntomas y Tratamiento

Si ha tenido diabetes durante algún tiempo, probablemente haya visto listas de síntomas de los niveles altos de azúcar en sangre decenas de veces. Los doctores y educadores en diabetes los reparten. Cientos de sitios web los reimprimen. La mayoría de los libros sobre diabetes los enumeran. Es probable que sepa algunos de memoria: sed, micción frecuente, visión borrosa y cortadas que sanan lentamente.

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Pero, ¿alguna vez te has detenido a preguntarte por qué ocurren estos síntomas? ¿Cómo el nivel alto de azúcar causa micción frecuente, hace que su visión se vuelva borrosa o que sucedan todas esas otras cosas? Aquí hay algunas respuestas para explicar lo que sucede en su cuerpo cuando tiene un nivel alto de azúcar en sangre.

Como empieza a cambiar el panorama cuando se empieza a elevar el nivel de azúcar en sangre

El nivel alto de azúcar en sangre (llamado hiperglucemia por profesionales médicos) es lo que caracteriza a todos los tipos de diabetes. Ocurre cuando el cuerpo ya no puede mantener un nivel normal de glucosa en sangre, ya sea porque el páncreas ya no produce suficiente insulina o porque las células del cuerpo se han vuelto tan resistentes a la insulina que el páncreas no puede mantener el ritmo, y la glucosa se empieza a acumular en el torrente sanguíneo en lugar de ser trasladada a las células.

– Aprenda más acerca del manejo de la glucosa en sangre

¿Qué es el nivel alto de azúcar en sangre?

La glucosa en sangre se considera muy alta si es superior a 130 mg / dl antes de una comida o superior a 180 mg / dl dos horas después del primer bocado de una comida. Sin embargo, la mayoría de los síntomas de la glucemia alta no aparecen hasta que el nivel de glucemia es superior a 250 mg / dl. Algunos de los síntomas tienen un inicio rápido, mientras que otros requieren un largo período de glucemia alta para detectarse.

Es importante tener en cuenta que las personas difieren en su sensibilidad a los efectos de la glucemia alta: algunas personas sienten los síntomas más rápidamente o con más fuerza que otras. Pero cada síntoma tiene una base biológica o una causa específica.

La hiperglucemia puede ser aguda o crónica. La hiperglucemia aguda es breve y con frecuencia es el resultado de una comida alta en carbohidratos, una dosis olvidada de medicamento, estrés o enfermedad. La hiperglucemia crónica, por otro lado, es un estado de glucemia elevada a largo plazo. A menudo es el resultado de diabetes que no ha sido diagnosticada o de un régimen de tratamiento de diabetes inadecuado. La hiperglucemia crónica es posiblemente la más peligrosa de las dos, ya que la glucemia elevada a largo plazo tiene un efecto tóxico en los tejidos del cuerpo. De hecho, algunos de los síntomas de glucemia alta son en realidad las secuelas del daño celular causado por la glucemia alta.

Los síntomas del nivel alto de azúcar en sangre son lo que a menudo lleva a las personas con diabetes que aún no han sido diagnosticadas a visitar a sus médicos y recibir un diagnóstico. También pueden aparecer síntomas de niveles altos de azúcar en sangre después de ser diagnosticado con diabetes y estar en tratamiento. Es una señal de que su diabetes no está bien controlada.

Los síntomas clásicos del nivel alto de azúcar en sangre son poliuria, polidipsia y polifagia.

Los significados de estas palabras son: orinar en exceso, sed excesiva y hambre excesiva. Cualquier médico que escuche este trío de quejas buscará un medidor de glucosa en sangre. Pero a menudo, la persona que experimenta estos síntomas no los nota de inmediato. Esto se debe en parte a que a menudo estos síntomas empiezan gradualmente y porque los síntomas de un nivel alto de glucosa en sangre no son reconocidos en personas que no tienen o no saben que tienen diabetes.

Estas son las causas de los tres síntomas clásicos causados por el nivel alto de azúcar en sangre:

Micción excesiva (orinar con frecuencia)

La poliuria es el resultado de un trastorno en la cadena de reacción biológica y química del cuerpo. Comienza en la sangre, donde las altas concentraciones de glucosa osmóticamente atraen el líquido intracelular al torrente sanguíneo. El cuerpo intenta igualar la concentración de glucosa en sangre con la concentración en las células. Al diluir la sangre con líquido intracelular, la concentración de glucosa llega a un nivel casi normal. Inicialmente, esto aumenta el volumen de líquido de la sangre mientras deshidrata las células.

Mientras tanto, empieza una disfunción en los riñones. Normalmente, los riñones sirven como filtros, eliminando desechos y devolviendo el líquido limpio al cuerpo. El retorno del líquido limpio, o la reabsorción de líquido ocurre en los túbulos renales que es la estructura interna del millón de nefronas filtrantes en cada riñón. Sin embargo, cuando la concentración de glucosa del líquido que ingresa a las nefronas excede los 250 mg / dl, la capacidad de reabsorción de los túbulos renales se bloquea, desencadenándose una diuresis osmótica que es una descarga de grandes cantidades de orina. Hasta que los niveles de glucosa se normalicen, los túbulos renales no pueden recuperar la capacidad de absorber líquidos.

Entonces se desencadena una reacción doble. Las células bombean agua al torrente sanguíneo y los riñones son incapaces de reabsorber el líquido durante la filtración empiezan a expulsar incontrolablemente agua del cuerpo. El resultado es un volumen excesivo de micción.

Para cumplir con la definición clínica de poliuria, la producción de orina para un adulto debe exceder los 2.5 litros por día (la producción normal de orina es de 1.5 litros por día). Sin embargo, la glucemia extremadamente alta puede conducir a una producción de 15 litros (aproximadamente 4 galones) por día, una pérdida de líquido similar a la observada en las víctimas del cólera. En casos raros, la poliuria puede llegar a 20-25 litros por día, aproximadamente la mitad del volumen total de líquido del cuerpo.

El efecto deshidratante de la poliuria es clave en muchos de los otros síntomas de hiperglucemia (azúcar alta), incluyendo la polidipsia.

Sed excesiva

La polidipsia es el resultado de los efectos deshidratantes de la poliuria. El cuerpo intenta rehidratarse. El cerebro activa las señales de sed por medio de los osmoreceptores que son células especializadas en el hipotálamo que detectan el nivel de osmolalidad plasmática, el nivel de deshidratación de la sangre, y crean la necesidad de beber líquidos cuando una persona está deshidratada.

La relación entre la micción y la sed excesiva a menudo se malinterpreta por las personas que experimentan niveles altos de glucosa en sangre, especialmente antes de que se diagnostique la diabetes. Muchas personas suponen que la sed excesiva causa micción excesiva y no al revés. Por lo tanto, se apresuran a descartar la micción excesiva, pensando “Bueno, últimamente he estado bebiendo mucho …”

Para complicar las cosas, muchas personas toman un refresco cuando tienen sed, y la mayoría de los refrescos contienen alguna forma de azúcar y cafeína. El azúcar eleva el nivel de glucosa en sangre aún más, y la cafeína es un diurético que empeora la poliuria. Juntos aumentan la sed en lugar de calmarla.

Hambre excesiva

El hambre excesiva no se debe tanto a un nivel alto de azúcar en sangre como a un nivel bajo de insulina. El nivel bajo de insulina puede ser ocasionada por una escasez absoluta de insulina como sucede en la diabetes tipo 1, o puede ser una escasez relativa de insulina como sucede en la diabetes tipo 2. De cualquiera forma, la cantidad de insulina en sangre es insuficiente para mover las moléculas de glucosa del torrente sanguíneo a las células a donde pueden utilizarse como combustible para las funciones celulares.

Si las células no pueden tener acceso a la glucosa, estas envían señales de hambre a través de una variedad de hormonas de señalización incluyendo la leptina, grelina, orexina y PYY 3-36. Todas estas hormonas le envían señales al hipotálamo para que provoque la sensación de hambre. Las células desconocen que están hambrientas a pesar de tener tanta glucosa a su alrededor. La glucosa que necesitan existe en abundancia en el torrente sanguíneo pero la deficiencia de insulina la hace inaccesible. Esto produce mucha hambre empeorando la glucemia cuando la persona come.

Pérdida de peso

A pesar de que puede estar comiendo como loco cuando su nivel de glucosa en sangre está continuamente alto, todavía perderá peso, y hay tres razones para esto:

Primero, la pérdida de líquidos al orinar excesivamente puede resultar en un bajo nivel de líquidos corporales lo que puede hacer que pese menos. Esto es lo explica la pérdida de peso muy rápida cuando se diagnostica la diabetes.

En segundo lugar, si los niveles de insulina están disminuidos y no pueden metabolizar la glucosa, su cuerpo empezará a quemar grasa para sostener el metabolismo celular, y la quema de grasa puede resultar en la pérdida de peso (justo lo que está tratando de hacer en el gimnasio, ¿no?)

En tercer lugar, la gran cantidad de orina que genera la glucosa alta en sangre es rica en glucosa, a veces superior a 1,000 mg / dl. Esa glucosa tiene muchas calorías y cuando hay altos niveles de glucosa en la orina, estás orinando calorías porque tu cuerpo está intentando de deshacerse del exceso de glucosa. Si desarrolla un nivel alto de glucosa en sangre y ha mantenido un peso estable sin modificar sus hábitos alimenticios, la pérdida de peso es a consecuencia de un nivel alto de glucosa.

Se conoce que las adolescentes con diabetes tipo 1 manipulan este fenómeno biológico a través de un trastorno alimentario llamado diabulimia. Mantienen su peso bajo al mantener alta su glucosa en sangre lo que les permite comer más alimentos mientras mantienen un peso corporal más bajo. Pero hacerlo tiene el precio de complicaciones potencialmente mortales.

Infecciones

Las células de su cuerpo no son los únicos habitantes del mundo microscópico que requieren glucosa: muchas bacterias y hongos también lo hacen.

Las infecciones del tracto urinario (ITU) y las infecciones micóticas (hongos y candidiasis) pueden ocurrir tanto en hombres como en mujeres, pero son mucho más comunes entre las mujeres y son particularmente comunes entre las mujeres con diabetes. De hecho, las mujeres con diabetes tienen dos o tres veces más probabilidades de tener bacterias en la orina que las mujeres que no tienen diabetes.

Tanto las bacterias y hongos se desarrollan en lugares cálidos, oscuros y húmedos y se alimentan de glucosa. Las infecciones crónicas vaginales son comunes en mujeres con glucosa en sangre crónicamente alta. La causa puede ser simplemente un caso de oferta y demanda: más glucosa les da a los hongos más oportunidades.

Las infecciones urinarias, por otro lado, son un poco más complicadas, y la glucemia alta contribuye a ellas de varias maneras que van más allá de una orina alta en glucosa para que las bacterias se multipliquen. La glucemia elevada a largo plazo puede conducir a una serie de complicaciones, como la neuropatía o el daño al tejido nervioso que puede afectar a una amplia variedad de sistemas corporales. La neuropatía puede afectar la capacidad de la vejiga para contraerse adecuadamente, causando un vaciado incompleto. Esto deja atrás depósitos residuales de orina estática en la vejiga, el cultivo de crecimiento perfecto para las bacterias.

Además, la glucosa elevada reduce la circulación sanguínea, lo que a su vez reduce la capacidad de los leucocitos (glóbulos blancos) que combaten las infecciones para llegar a donde se necesitan de manera oportuna en cantidades suficientes para combatir las infecciones. La glucemia alta también reduce la fagocitosis, el proceso que los leucocitos usan para ingerir bacterias.

Curación lenta de cortadas y heridas

El nivel alto de azúcar en sangre evita que se sanen las infecciones de la piel y los tejidos blandos porque los neutrófilos, el tipo más común de leucocitos en el arsenal del sistema inmunológico que son particularmente vulnerables a los altos niveles de glucosa. El nivel alto de azúcar en sangre evita que los neutrófilos se adhieran al endotelio, el revestimiento interno de los vasos sanguíneos. También interrumpe la quimiotaxis el cual es el sistema de control de señalización química del cuerpo que dirige a los neutrófilos al sitio de lesiones o infecciones y como se señaló anteriormente, hace que la fagocitosis sea lenta.

Otro elemento crítico de la cicatrización de heridas es el suministro suficiente de oxígeno. Este puede reducirse a causa de la neuropatía periférica (daño a los nervios) o enfermedad vascular periférica (enfermedad de los vasos sanguíneos). Ambas condiciones son causadas o se empeoran por el alto nivel de glucosa.

La sanación lenta de heridas puede causar una de las complicaciones más severas de la diabetes. Las heridas leves pueden avanzar a la celulitis que es una infección grave. La celulitis puede avanzar a necrosis o muerte de los tejidos. La necrosis puede extenderse desde el tejido blando hacia el hueso, que es lo que a menudo conduce a la amputación. Aproximadamente se realizan 73,000 amputaciones cada año en personas con diabetes en los Estados Unidos.

Picazón y piel seca

Un efecto secundario menos peligroso, pero muy irritante y común de la glucemia alta es la piel seca y picazón. La piel seca puede estar vinculada a un nivel alto de glucosa de las siguientes maneras. La primera es la micción excesiva que puede deshidratarte hasta el punto de que los tejidos de tu piel comienzan a secarse.

La segunda causa mayor de piel seca y la picazón es la mala circulación sanguínea. De hecho, los problemas de la piel en los pies y las piernas son una señal de aterosclerosis (endurecimiento y estrechamiento de las arterias y su consiguiente reducción en la circulación), una enfermedad muy común en personas con diabetes.

Por último, el daño a los nervios puede interferir con el funcionamiento normal de las glándulas sudoríparas, afectando uno de los humectantes naturales de la piel y provocando piel seca.

Otra afección de la piel relacionada con el nivel alto de glucosa en la sangre se llama dermopatía diabética. Exclusiva de las personas con diabetes, la dermopatía diabética aparece como parches circulares u ovales escamosos de piel decolorada que se asemejan a las manchas de la edad. Los parches son causados por el daño a los capilares debido a la glucemia alta. La dermopatía diabética no se considera peligrosa, y no hay tratamiento para ella, pero sirve como un signo visual de glucosa alta en la sangre.

Visión borrosa

Hablando de sequedad, la visión borrosa debido al nivel alto de glucosa en la sangre también es el resultado del efecto deshidratante de la micción excesiva. Como recordará, cuando la concentración de glucosa en sangre es alta, el cuerpo intenta diluir la sangre al extraer líquido de las células al torrente

sanguíneo. Este efecto ocurre en todo el cuerpo, incluso en las células de los ojos. Cuando el lente del ojo se seca, se deforma temporalmente y el ojo pierde su capacidad de enfocar adecuadamente.

Cuando se sostiene un nivel alto de azúcar en sangre por mucho tiempo puede provocar retinopatía o daño en la parte posterior del ojo que puede afectar la visión y en última instancia, incluso ceguera. Recientes ensayos clínicos han demostrado que cuando se hace el diagnostico de diabetes, el 35 por ciento de las personas con diabetes tipo 2 ya tienen algún grado de retinopatía. Esto se debe a que, en la mayoría de los casos, las personas con diabetes tipo 2 tienen niveles elevados de glucosa en la sangre durante un período prolongado antes de que se diagnostique su diabetes. Esta también es la razón por la cual la Asociación Americana de Diabetes recomienda que las personas con diabetes tipo 2 se realicen un examen ocular completo con dilatación enseguida después del diagnóstico.

Dolores de cabeza y dificultad para concentrarse

La hiperglucemia aguda puede causar dolores de cabeza y dificultad para concentrarse de una manera similar a la polifagia, en la cual las células hambrientas envían señales de hambre porque no pueden acceder a la glucosa que circula en la sangre.

Tu cerebro es el órgano que más necesita glucosa en el cuerpo. ¿No lo puede creer? El cerebro solo representa aproximadamente el 2 por ciento de su peso corporal, pero devora el 25 por ciento de la glucosa que consume. Y cuando las células cerebrales tienen dificultades para obtener el combustible que necesitan, funcionan mal. Esto puede causar problemas para pensar, razonar, recordar, dificultad para concentrarse y dolores de cabeza.

Cuando se sostiene un nivel alto de azúcar en sangre también puede provocar dolores de cabeza, pero por una ruta diferente. Estos dolores de cabeza a menudo están relacionados con varios tipos de daño nervioso. Los ejemplos incluyen neuropatía occipital o daño al nervio óptico debido a niveles elevados de glucosa, y una variedad de mononeuropatías diabéticas, que pueden afectar ciertos tipos específicos de nervios craneales, nervios periféricos o raíces nerviosas, todo lo cual puede provocar dolores de cabeza con diferentes tipos de intensidad.

Cansancio

Cuando su glucosa en sangre está alta, su cuerpo no almacena ni utiliza la glucosa de manera adecuada. Su cuerpo no está quemando energía eficientemente, ni sus células obtienen el combustible que necesitan en el momento que lo necesitan. El efecto general es una disminución de la energía física en el nivel celular. Si también sufres de falta de sueño debido a una micción excesiva durante la noche, te sentirás aún más cansado.

De hecho, casi todos los síntomas de la glucemia alta pueden contribuir a hacerte sentir cansado, incluso agotado. Las personas agotadas a menudo recurren a comer refrigerios ricos en carbohidratos para aumentar la energía rápida, y esto, por supuesto, aumenta más el nivel de glucosa en sangre, lo que empeora el problema en lugar de mejorarlo.

Estreñimiento crónico o diarrea crónica

Tanto el estreñimiento como la diarrea pueden ser causados por un nivel alto de glucosa en la sangre, que afecta diferentes partes del intestino. Cuando la glucosa alta afecta el intestino delgado, el resultado suele ser diarrea; cuando afecta el intestino grueso, el resultado es a menudo estreñimiento.

Los dos intestinos funcionan diferentemente lo que ayuda a explicar cómo el nivel alto de glucosa puede afectarlos de manera diferente. La función del intestino delgado es absorber los nutrientes de los alimentos digeridos, y el trabajo del intestino grueso es absorber el agua de los desechos no digeribles.

Cuando la neuropatía afecta los nervios entéricos causado por niveles altos de glucosa en sangre, el resultado puede ser una disfunción en el sistema de comando y control en el intestino delgado que afecta la motilidad, lo que lleva a un vaciado tardío en el intestino grueso. Esto resulta en el estancamiento de los líquidos en el intestino delgado, lo que permite un crecimiento excesivo de bacterias que causa hinchazón, dolor abdominal y diarrea. Existe diarrea frecuente en el 22 por ciento de las personas con diabetes. La neuropatía entérica, además de sentar las bases para el sobre crecimiento de las bacterias, puede ser en sí misma una condición crónica dolorosa similar al dolor en el pie que sufren las personas con neuropatía periférica.

De manera similar, el daño a los nervios puede retardar el movimiento de las heces a través del intestino grueso. Las heces se deshidratan en el intestino grueso, o sea que secan demasiado, lo que causa estreñimiento.

El estreñimiento también puede ser causado o empeorado por los efectos deshidratantes de la micción excesiva y por algunos medicamentos, especialmente los analgésicos narcóticos, algunos antidepresivos, y medicamentos para la presión arterial alta como la clase bloqueadora de los canales de calcio.

Disfunción eréctil

La disfunción eréctil, o dificultad para mantener una erección, es un efecto secundario común de la glucemia alta, y aproximadamente afecta a la mitad de los hombres con diabetes mayores de 50 años

Una erección saludable requiere nervios saludables, flujo sanguíneo saludable, el equilibrio correcto de hormonas y estimulación sexual. Para que ocurra una erección, tiene que ocurrir una serie de eventos hidráulicos complicados que hacen que el pene se llene de sangre y luego mantengan la sangre atrapada dentro del pene por un tiempo.

El “centro de acción” del pene es el cuerpo cavernoso, un par de cámaras de tejido esponjoso a cada lado del eje. Para formar una erección, las señales nerviosas hacen que los vasos sanguíneos que irrigan los cuerpos cavernosos se dilaten, de modo que aumenta el flujo de sangre a las cámaras. A medida que el tejido esponjoso se llena de sangre, choca con una cubierta externa de tejido elástico que recubre las cámaras. Esto obstruye temporalmente las venas que drenan la sangre del pene, permitiendo que la erección se estabilice.

El nivel alto de azúcar en sangre puede afectar negativamente las erecciones de tres maneras: hormonal, vascular y neurológica. En el frente hormonal, la glucosa alta interfiere con la producción de óxido nítrico en el cuerpo, un llamado vasodilatador que desencadena la reacción hormonal en cadena que relaja los vasos sanguíneos y permite que los cuerpos cavernosos se llenen de sangre. En el frente vascular, el nivel alto de glucosa puede ser bastante dañino para los vasos sanguíneos, reduciendo potencialmente la capacidad de dilatación de las arterias. De manera similar, el daño a los nervios por un nivel alto de glucosa puede afectar tanto la sensación como la señalización nerviosa involucrada en el proceso de erección.

Para empeorar las cosas, hay una serie de medicamentos que pueden contribuir o empeorar la disfunción eréctil. Muchas píldoras para la presión arterial alta, especialmente las de las familias de los betabloqueantes y los diuréticos, y algunos antidepresivos, pueden interferir con la vasodilatación (o el ensanchamiento de los vasos sanguíneos). Dado que tanto la presión arterial alta como la depresión con frecuencia acompañan a la diabetes, es común que los hombres con diabetes tomen uno o más de estos medicamentos. El estilo de vida también puede aumentar el riesgo de disfunción eréctil. Por ejemplo, se sabe que fumar estrecha los vasos sanguíneos.

La presión arterial alta también puede contribuir a la disfunción eréctil, al igual que la acumulación de colesterol de lipoproteínas de baja densidad (LDL) en las arterias de los cuerpos cavernosos. Esta es la razón que por la cual debe tomar su estatina.

La buena noticia es que los medicamentos como Viagra (sildenafil), Cialis (tadalafil), Stendra (avanafil) y Levitra (vardenafil) pueden ayudar a contrarrestar la pérdida de óxido nítrico ayudando a que los vasos sanguíneos se dilaten aumentando el flujo sanguíneo al pene. La mala noticia es que es menos probable que estos medicamentos funcionen para los hombres con diabetes. Su método de acción está en el lado hormonal y vascular de la ecuación, mientras que la causa de la disfunción eréctil entre los hombres con diabetes se atribuye con mayor frecuencia al daño nervioso, que no responde a estos medicamentos.

Irritabilidad

Los efectos de la glucosa en sangre que alteran el estado de ánimo son reconocidos por los seres queridos de las personas con diabetes y se han documentado en las investigaciones científicas. Pero los aspectos básicos detrás de la respuesta emocional no se comprenden bien. También está bien documentado el hecho de que el nivel alto de azúcar causa depresión y afecta negativamente las habilidades de pensamiento rápido y toma de decisiones.

Las teorías que se han presentado para explicar la relación entre el estado de ánimo y el alto nivel de azúcar van desde la teoría mundana como por ejemplo, que el cerebro depende de un suministro constante de glucosa para obtener energía, los cambios en la concentración de glucosa en la sangre afectan rápidamente la función cerebral; a las teorías de la mitad del camino que la glucosa alta en la sangre afecta la velocidad de conducción nerviosa en el cerebro; a teorías más exóticas de que los efectos son el resultado de relaciones complejas entre hormonas y proteínas poco conocidas.

Pero cuando considera todas las demás manifestaciones biológicas del nivel alto de azúcar en sangre: las tres polis, infecciones, sanación lenta de lesiones, picazón en la piel, visión borrosa, dolores de cabeza, cansancio y molestias gastrointestinales, ¿es de extrañar que podamos estar irritables?

Controlar la glucemia alta

Si bien las causas subyacentes de los síntomas de la glucemia alta son fascinantes, lo más importante está en el mensaje que transmiten: la glucemia está demasiado alta. Los síntomas son señales de advertencia, y si los ignoramos, corremos a riesgo. El nivel alto de azúcar en sangre hace más que desencadenar procesos biológicos y químicos que te hacen sentir mal. Con el tiempo, el nivel alto de glucosa en sangre causa daños permanentes en el cuerpo.

Pero usted tiene el poder de hacer que los síntomas desaparezcan y evitar que vuelvan, al mantener bajo control su nivel alto de azúcar. Y no estás solo en esta tarea. Hable con su doctor. Tómese el tiempo para ver a un educador en diabetes. Pídale a los miembros de su familia su apoyo para ayudarlo a comer bien y mantenerse activo. Use las herramientas disponibles para usted, como su medidor de glucosa en sangre, para ver si sus números están en el rango meta la mayor parte del tiempo. Si no lo están, hable con su equipo médico sobre cómo ajustar su terapia. ¡Y sigan leyendo acerca del autocontrol de la diabetes!

In English: High Blood Sugar Symptoms: Causes, Signs, and Taking Control

 

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